QUIERO CREER

"El Iluminado" realiza una exquisita recepción por la banda derecha, brinca a media altura y saca su pierna diestra en su despegue para adoctrinar la número 5 y pegarla al pie, ya la tiene, parece que el tiempo se ha detenido y que el balón lleva incrustado un imán que la ha unido al botín de Juan, solo contra el defensor cara a cara, el nica abre sus brazos como indicando su rumbo, en solo 50 décimas de segundo el Nacional entero grita: ¡Dale Juan!, y es el momento:

Barrera realiza un rápido cambio de piernas, confunde la vista del defensor y explota como un rayo en diagonal hacia la portería. Entra en los 16´50 y está frente al arquero, se dispone a disparar ante la llegada inminente de los defensores, hasta que...En el último instante decide centrar en reversa, rumbo al punto penal, de repente, desde atrás aparece Cadena, con un poco de problemas para estabilizarse observa la número 5 venir a sus pies, la espera y dispara sin piedad, sin dirección al ángulo, pero con mil oraciones, y la garganta de 6 millones de habitantes hinchándose para gritar lo que finalmente se da, es ¡GOOOOOOOOOOOOL! ¡De Nicaragua!

Lo sé lo has imaginado, tal vez cerraste los ojos y te imaginaste gritando gol, yo también lo grite y en mi sueño que acabo de tener hace 1 hora fue donde lo viví. Apenas habían transcurrido 11 minutos y estábamos arriba, faltaba uno y todo un país empujaba hasta desde el rincón más alejado con su radio en mano.

Fue un solo un sueño, pero quiero creer. Quiero creer que desde hoy los 23 guerreros creen en sí mismos, en la remontada...¿Y qué? ¿Y qué si cuando lees esto te acuerdas del club ibérico al que le vas? ¿Y qué sino tenemos los mismos jugadores? ¿Y qué si Nicaragua no es el Barcelona? Pues Haití no es Paris Saint Germain, no es razón para comparar, si es por amor es creer.

Podría ser duro con este escrito y escribir lo que todos han puesto, que no está mal. Decir lo que todos ya sabemos, que es un trámite. Pero mi sueño rondará estas noches las cabezas de miles, no importa la raza, ideologías, género o religión, si sueñas que se puede y te sientes fuerte como para soportar el dolor equivalente a una fuerte patada sobre el pecho si es que no se llega a clasificar, si es que salimos goleados, si quieres creer, cree.

Quiero creer que desde las 6 am del martes miraré pasar con su camisa no original de la Azul y Blanco al señor que vende pan, quiero pensar que me montaré en el bus, o en el taxi, o en la caponera y escucharé en los programas matutinos opiniones divididas, pero que sonreiré cuando el periodista que cree tome el micrófono, pues yo también creo.

Quiero creer que entraré al colegio, a la universidad, a mi trabajo y mis compañeros que obviamente no son directores técnicos empezarán a mostrarme un esquema imaginario de cómo debe jugar Nicaragua para ganar.

Quiero creer que pasaré el día emocionado. Quiero creer que mi pecho arderá desde las 3 de la tarde, pues ya inicia la cuenta regresiva.

Quiero creer que en Haití los comieron los nervios, por las más de 12,000 personas presentes en Puerto Príncipe, pero quiero creer que el grito de 18,000 personas, 15,000 en el nacional y 3,000 en el mocorón cantarán el himno con tanta fuerza y apoyaran a todo pulmón y aunque ninguno de Haití tenga nervios, lo importante será creer que esos gritos podrán hacer sentir más grandes a cada uno de los 14 jugadores que entrarán a la cancha por Nicaragua.

Quiero creer que llegaremos 2-0 arriba al medio tiempo. Que si pudimos anotar 3 en Kingston con concentración y aprovechando esos momentos inexplicables de suerte futbolística, podemos incluso anotar uno más en el complemente.

Quiero creer que podemos soportar 90 minutos sin permitir goles, que la línea defensiva sea impasable, que los mediocampistas enviarán los balones como con la mano a los botines de Carlos y Barrera.

Quiero creer que Chava encarará y superará la adversidad que se tratará de sobreponer a su talento cada vez que un jugador se acerque a marcarle, o de repente aparezca una barrida temeraria que amenace con arrancarle el balón de sus piernas, y a la vez destruir el sueño de toda una nación.

Quiero creer de manera descarada que nadie se quejará de un error arbitral garrafal que nos favorezca, ni siquiera el más grande detractor lo podría sacar en cara, y si lo hace habrá que usar la frase del siglo XXI, los de la doble moral, pues tal vez apoye a un club de fuera quiénes tienen en sus estadísticas los más grandes promedios estadísticos de errores arbitrales a su favor, y jamás pierden adeptos.

Quiero creer que tendremos el pase en nuestras manos luego de 80 minutos. Quiero creer que los chicos se adaptarán al contexto. Quiero creer que esos últimos 10 minutos más el descuento se jugarán medidos, que la inteligencia y astucia sea la carta magna, y repito que no me salga alguien a decir que no es fútbol, porque luego de hacer las cosas mal, mientras no dañes a alguien todo se vale.

Quiero creer que al menos podemos llevar la serie al tiempo extra. Quiero creer que podríamos conseguir vivir por primera vez en la historia la emoción de jugar la fatídica tanda de penales en casa. Y quiero creer que podemos superarla.

Quiero creer que Nicaragua celebrará durante horas y horas la victoria, esta vez no hay excusa para no hacerlo, en dos días de descanso se repondrían las fuerzas, y para Copa Oro faltan tres meses.

Quiero creer que el cielo se iluminará como si de celebrar una vez más el año nuevo se trataré. Quiero creer, quiero creer, y aunque es muy difícil, siento que estoy lo suficientemente preparado para entregarme durante 90 minutos y más a mi pasión, a mi selección, y quiero creer el amor que entregué será remunerado.

Como dirían los más grandes aficionados, si hay 1% de probabilidades, yo tendré un 99% de fe, quiero creer que eso funciona.

¿Y VOS VAS A CREER?


     

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